2012-politica en español (para hispano/anglófilo)

Bill Clinton no es Barack Obama, son como la noche y el día, pero a Clinton no le importa porque no sabe lo que Obama oculta

A partir de hoy  . . .  comenzamos otra vez el trabajo de rehacer América.  –Barack Obama, en la inauguración presidencial, Enero, 20, 2009

Charlotte, Carolina del Norte – En una elección  de puntas; casi a casi en el medio, según cómputos finales debido a la importancia que se descuelga este año y el voto hispano/latino será determinante no sólo en estados tradicionales de población hispana, sino que en otros donde apenas miles de votos puede culminar la Casa Blancas para Mitt Romney o Barack Obama. Sin duda, la clave para mover esta gran masa de hispanos/latinos es la comunicación directa con propuestas muy específicas que vaya más allá de los simbolismos hiperbólicos  del que se sirven los políticos. Parece ser que el ex presidente, Bill Clinton acertó en eso con su discurso (sin telepronter) anoche en la Convención Demócrata y que debe ser una lección política para el actual presidente Obama.

En el país viven 52 millones de los cuales hay 23 millones elegibles para votar y se proyecta que votaran por lo menos 12.2 millones el 6 de noviembre, esto es si comparamos con los 10 millones que sufragaron durante las elecciones de 2008, se estima que hay un alza de 26% de votantes con respecto al 2008. En resumen, el voto de miles de latinos puede ser determinante en los resultados electorales estado por estado. (Véase: Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO).

El hispano o latinoamericano que vive en el país norteamericano debe darse cuenta de que Barack Obama no es Bill Clinton. Ambos homólogos son como la noche y el día; Clinton es un orador profesional, es un maestro ducho-social-demócrata con un largo recorrido como político litigador y diplomático entre republicanos y demócratas y, es conocedor de la historia fundacional del país como la palma de su mano. Ese bagaje entre historia y política lo dejó con éxito durante  los 90s, lo que terminó con un excedente económico para el país, aunque más tarde, esa plusvalía fuera expoliado por el neocón bushita, amén de sus guerras-santas en el medio oriente.

El ex presidente Bill Clinton es un intelectual político típico de un social-demócrata-norteamericano. El hombre habla como un demócrata, piensa como un demócrata que envisiona el mundo como demócrata y ve la seguridad nacional del país como demócrata. Contrario a Clinton,  el asumido democratismo de Barack Obama es atípico; pues, el actual presidente carece de las fundaciones típicas de un demócrata-norteamericano, aunque su retorica parezca serlo y confunda al público que sin duda se dejó llevar de la mano el 2008 y ahora va con la misma intención este 2012. Barack Obama busca otra cosa, y lo diré sucintamente más abajo.

Anoche en la Convención Demócrata, Bill Clinton evidenció lo susodicho durante su discurso demócrata de casi 50 minutos un interés por los derechos básicos fundamentales inalienables de toda persona ciudadano del país, lo dijo claramente sin caer en el fatalismo racial, división de clase social, resentimiento y despecho político por el estatus-quo de Washington DC que tanto ha caracterizado la presidencia ‘transformativa” de Barack Obama.

Bill Clinton demostró con datos duros punto por punto cómo la póliza de Mitt Romney y Paul Rayan se contradice y cómo intentan retomar el curso de una política más cercana al reaganismo, que efectivamente, Bill Clinton cree que no funciona para una población polarizada y multicultural siendo la espina dorsal la clase media ahora debilitada, sobre todo con el actual estado económico y bloqueo republicano. Clinton quiere creer o cree que Obama tiene la solución frente al problema económico del país.

Porque Barack Obama no es Demócrata-Americano

Yo soy como una pantalla en blanco en el que una vasta mayoría de todos los colores políticos proyectan sus propias ideas.  -Barack Obama, The Audacity of Hope

En resumen, Bill Clinton tendió una mano amiga a Barack Obama; le limpió la cara y lo vistió con ropas nuevas. Con esto, parece decir que Clinton confía en las aspiraciones de cambio social y transformación económica que tanto busca Obama para la nación. De otra forma, Clinton  no habría exhortado repetidamente veces la reelección de Barack Obama en un discurso que debió ser más que una lección política para su homólogo, Barack Obama.

El asunto aquí es serio para el país de 300 millones de americanos. Es serio porque se juegan las dos casas del ejecutivo presidencial: el Congreso y Senado en que ambas, después de las elecciones de noviembre pueden ser demócratas o republicanas dependiendo de lo que el colectivo nacional quiera como presidente para regir los próximos cuatro años. Si ambas toman un solo color poltico, Obama se sale con la suya y el país comenzará su metamorfosis en escala completa. Lo que no se pudo hacer en cuatros, ahora será posible hacerlo en la mitad de espacio próximo.

Por lo mismo, Bill Clinton, anoche entregó, ingenuamente, la opción a seguir por el camino de Obama. Clinton dice: o bien si el ciudadano americano busca una responsabilidad más colectiva de cambio y transformación para todos, entonces hay que votar por Barack Obama, pero si se busca una opción más individualista y compartimizada, entonces hay que votar por Mitt Romney. Eso es lo que Bill Clinton busca de Obama porque cree que Obama busca lo mismo.

Sin embargo, el carismático Clinton se equivoca porque la visión de Barack Obama se mueve en dirección a paradigmas  más ocultos pero que Bill Clinton desconoce. La agenda de Barack Obama es cien por ciento transformativa, cierto, pero no tan solo transformativa para el ciudadano medio norteamericano, sino que para la toda la nación y su papel geopolítico, financiero-global que el país ha jugado y juega sobre el planeta actualmente. La presente política del presidente se sostiene en una visión globalista, multiculturalista, anti-imperialista, anti-colonialista y partidista de los derechos humanos universales. En otras palabras la política de Barack Obama es la de un político universalista, punto.

Para conseguir  dicha finalidad transformativa-universalista de la nación, Barack Obama ha debido atenerse al script  de los movimientos sociales, comunitarios y agenda de los demócratas del país.[1] Obama ha tenido que mantener la ilusión-colectiva de político norteamericano, que aboga por un americanismo justo, equitativo e imparcial con el resto del planeta. Pero mientras esto sea media-verdad para los demócratas tradicionales, Barack Obama calla su finalidad ulterior, pues, el país apoyará sus prerrogativas de cambio y transformación social pero por otro lado, su misión final abarca un nuevo orden mundial reduciendo, y minimizando con ello el poder global estratégico y geopolítico que los Estados Unidos ha venido manteniendo desde el declamo de la doctrina de James Monroe, 1823. Con otros cuatro años de Barack Obama en la Casa Blanca su misión final cristalizará el sueño de millones de seres humanos, sobre todo, la de los enemigos de los Estados Unidos.

****[1] El  “script” transformativo y apelo a los movimientos sociales-comunitarios y partido demócrata norteamericano pueden leerse claramente en su libro: Audacity of Hope,  2006; mientras que su visión “universalista-multiculturalista”puede leerse en Dreams from My Father,  1995-2004.

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